El dolor de tener una
enfermedad mortal es una situación
sumamente dificil para todo ser humano. Más
aún, si al momento en que te la diagnostican,
la vida te sonríe por completo.
Pero la fe en Dios todo lo puede, y eso lo
vivió en carne propia Juan Díaz,
que en 1996 fue desahuciado por los médicos
al sufrir de leucemia (cáncer en la
sangre).
"Fue algo muy dificil para mí,
pero gracias a las medicinas naturales, estoy
curado, y eso lo confirmaron los médicos
que han seguido mi recuperación",
aseguró Diaz.
Según Diaz, en ese entonces laboraba
en la Policia Nacional y unos compañeros
de trabajo lo llevaron donde el botánico
Diomedes Ureña, quien le dio tratamientos
que en corto plazo le devolvieron la salud
y vida.
Fueron cerca de cuatro años que pasó
postrado en una silla de ruedas, esa que ahora
no utiliza para nada, ya que con ayuda de
un aparato
de
apoyo, puede valerse por sí mismo y
realizar sus actividades normales como toda
persona.
"Esos años
fueron muy dificiles para mí y mi familia".
Gracias a Dios ya estoy sano y listo para
salir adelante.
Ahora Díaz es conductor
de buses en Tocumen, y a pesar de lo difícil
que se encuentra la situación, se faja
a diario para llevar el sustento diario a
su familia.
Con 32 años de edad, pensionado por
su enfermedad y con deseos de salir adelante,
este panameño mira la vida con optimismo
y solamente pide que se le ayude a conseguir
un cupo de bus para tener algo propio que
le permita seguir adelante.
Agradeciendo ante todo a Dios, a su familia
y al Dr. Diomedes Ureña, Juan Díaz
es uno de los muchos panameños que
con mucha fe, vuelve a sonreírle a
la vida.