DAVID, JUEVES, 1 DE AGOSTO
1991
Fuente: “Ecos
del Valle”
Por: Josefa Marín Rubio
Diomedes Ureña
cura con la fe ciega en Dios y con la botánica
En la gráfica
se pueden observar a tres de las personas que el Naturista
Diomedes Ureña, quien cura el cáncer con
tan sólo la fe en Dios y la utilización
de plantas medicinales de la región, en Bugaba,
Concepción, en Chiriquí, ha tratado y
curado.
En la gráfica
se puede observar al Sr. Nicolás Gutiérrez,
a la señora Ana Cecilia Menéndez y a la
Sra. Toribia González Castillo, en la tercera
fotografía. Estas personas están agradecidas
profundamente con el “milagro que el señor
Ureña ha hecho”.
Diomedes Ureña Cedeño, oriundo de la población
de San Martín en Alanje, nacido el 6 de junio
de 1948, fue mordido por una serpiente a los once años
y curado por su padre quien pertenecía al Evangelio
cuadrado, después de haber orado a Dios.
“Después
de sanarme, debido al maltrato que la esposa de mi padre
me daba a mi y a mis hermanos me independicé
a los doce años y viajé a Costa Rica,
donde pasó el tiempo y aprendí muchas
profesiones como arqueología, fotógrafo,
minero, etc”.
En 1973, Diomedes Ureña
se enferma, pero esta vez de tuberculosis, al saber
sobre su enfermedad, manifiesta a Dios que: “Dios
mío si tú no me curas le diré al
mundo que tu no existes y si me curas proclamaré
al mundo lo que tu has hecho por mí”, y
expresa que fue curado y que tiempo después volvió
a enfermarse debido a un accidente, en el que una piedra
lo golpeó en la parte izquierda de la mejilla
y años más tarde, en mayo 9 de 1980, día
en que muriera su padre, se acordó de Dios y
él lo iluminó de que plantas debía
emplear para curarse y así volvió a suceder
una nueva curación en su persona.
Expresa que “Dios
da siempre sus dones al ser más humilde y que
él insta a las personas a que busquen a Dios
mientras pueda ser hallado”.
A partir de unos meses
Diomedes Ureña, panameño de 43 años,
se ha dedicado a curar enfermos de cáncer en
su casa consultorio, Bugaba, en Chiriquí, a los
enfermos que han sido desahuciados por los médicos,
“aquellos que sufren física y espiritualmente
como yo sufrí, al saber que se pierden por dentro
y no hay remedio para su mal”.
Expresan sus pacientes,
que hay que tomar una medicina compuesta de plantas
medicinales recogidas en la región, ya que Diomedes
Ureña, cura a través de su fe ciega en
Dios y botánica. Esta medicina cura los tumores
malignos o cualquier otra enfermedad similar.
Una de sus curaciones
puede ser testificada por el Sr. Pedro Serrano, a quien
el señor Ureña, le sanó a su esposa,
América Guerra, de cáncer. Dicha señora
padecía de fuertes dolores provocado por la enfermedad
y “a base de una pócima que le dio a tomar
el naturista, ya mi señora, sanado gracias a
la fe en Dios y a la de este hombre asombroso”.
Otra de las personas
curadas por Diomedes Ureña, la señora
Lidia Núñez, quien vive en Gómez,
un pueblo fronterizo con Costa Rica, sufría de
cáncer en la matriz, visitó al señor
Ureña un 31 de marzo de 1990, “allí
en su consultorio me dio a tomar los primeros medicamentos
de pócimas de plantas naturales, me sentí
mejor de salud y así cada ocho días lo
visitaba, hasta que después de unos meses vi
al doctor y asombrado me respondió que ya estaba
completamente curada”.
Así decenas y
decenas de personas pueden dar testimonio de estas curaciones
que se dan en su consultorio en un ambiente tranquilo,
sin premuras, en orden y respeto, con frases de asombro
y agradecimiento hacia el único mortal que ha
logrado vencer al cáncer.
“Son cientos de
personas de distintas nacionalidades que pueden corroborar
lo que he hecho” dice Diomedes Ureña que
su caso más reciente fue el de un arbitro de
boxeo Nicasio Lorenzo, de quien guarda una foto.
Por este consultorio
pasan muchas personas con la esperanza de ser curadas
por este hombre, Diomedes Ureña, que sin ningún
tipo de tecnologías es capaz de sanar la mortal
enfermedad que cobra miles de vidas en el mundo.
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